
- Hola ¡¡. -Me dices cuando te contesto por el manos libres del coche.
- Que no me ves? - Preguntas- Bien, no importa...Mira por el retrovisor. Ahora si me ves? Jajajajaja.
- Quiero que siguas mis instrucciones al pie de la letra. No te pongas nervioso y no pierdas de vista la carretera. - Me dijistes en un tono meloso y seductor. - Piensa y busca algún rincón apartado y discreto donde aparcar, mientras te voy siguiendo. No sé...Puede ser algun parking poco frecuentado o el de algún centro comercial - Ahora ya con una voz entrecortada.
- Pero, pero...- Acerté a tartamudear.
- No hay pero que valga. Hoy estoy juguetona, muy juguetona y cuando hayamos llegado donde tú me vas a llevar, saldre de mi coche y me situaré delante del tuyo. Pondre las manos encima del capo y me inclinaré hasta notar la tibieza que desprende el motor caliente. Y espero que el tuyo también lo este... - Me dijistes todo esto, susurrandome firme y provocadoramente, mientras tu voz llenaba el interior de mi coche.
- Eso si- seguistes diciendomé - te dejaré a tí parte del trabajo...Tendras que levantarme lentamente la falda que llevo puesta, apartar con la máxima delicadeza y suavidad la tira del tanga, introducir tus dedos para comprobar mi grado de humedad y calidez y sumergir la otra mano por debajo de mi camisa hasta llegar a mis pechos y buscar mis pezones duros y erectos.
Parastes un instante de hablar mientras oia como exhalavas un largo suspiro.
- Despues deberas acercar tus caderas - dijistes con voz entrecortada y temblorosa - que sea tan, tan cerca como para poder notar la dureza propia de tu deseo...
Piiiiiiiippppppp... - Malditos moviles ¡¡¡ - Exclamé cabreado por el corte inesperado de la conversación...
Y es que más vale una buena parada a tiempo antes de que la fatiga de la carretera pueda contigo.